Asturianos en India

Cuaderno de viaje de nuestros reporteros

Asturianos en India

- agosto de 2011Fernando Cuevas Pisano 

El olor.
El olor es la primera sensación diferente que notas al llegar a India y la última que te abandona cuando te vas. Al salir del aeropuerto de Delhi, una bocanada de aire caliente (40 grados) que huele como una prenda de ropa rancia y ahumada se te cuela por la nariz. Por mucho tiempo que pase, siempre que vuelvas a sentir ese olor te trasladarás inevitablemente al país indio.

El tráfico.
Bali, nuestro conductor, un tipo alto, educado, nacido en la región de Punjab, con buen nivel de inglés y que profesa la religión sij, nos esperaba junto a su Ambassador pintado de amarillo y negro, como los taxis de Barcelona. El Ambassador es el primer coche indio y se fabricó por primera vez en 1958. Es un modelo inspirado en el británico Morris y hoy en día, se sigue produciendo. Los precios en India son muy inferiores a los de Asturias. Un taxi con conductor de 9 de la mañana a 9 de la noche te cuesta 20 euros. Bali nos llevó hasta el hotel y en el trayecto descubrimos que las normas de tráfico en India son, digámoslo así, un tanto relajadas. Debido a su herencia británica, se conduce por la izquierda; los carriles existen de manera simbólica porque nadie los respeta; te pueden adelantar por la derecha o por la izquierda y la circulación se rige por la ley del más fuerte. Lo cierto es que es una buena inyección de libertad temeraria al volante. A mí me gusta.

Las castas.
El sistema de castas fue creado por la religión hindú en el siglo I a.c. Aunque oficialmente no existen las castas (la constitución las prohibe), en realidad siguen siendo una cuestión importante en la sociedad hindú. Existen 4 castas, a la que hay que añadir la más baja, la de los “intocables”, compuesta por los mendigos o sin profesión conocida. Originalmente, se les llamó así porque no se les podía tocar. Las otras 4 son: la más alta es la de los sacerdotes, después está la de los políticos y los militares, en tercer lugar la de los comerciantes, artesanos, agricultores y ganaderos y por último la de los sirvientes y limpiadores. La casta se hereda, si tu padre ha sido carnicero, tú sólo podrás ser carnicero o algo similar. En tu vida no podrás ascender a una casta superior y solo podrás hacerlo en otra vida. Tu comportamiento en esta vida determinará si asciendes o desciendes de casta. Recordemos que los hindúes creen en la reencarnación. Los matrimonios entre personas de diferentes castas no están permitidos y está muy mal visto que alguien que pertenece a una casta realice tareas pertenecientes a otra casta. Por ejemplo, sería impensable ver a alguien que pertenece a una casta alta barriendo la cocina de su casa.

Los asturianos.
Mercedes, Eloy, Dani, Teresa y Laura.

Mercedes, de Mieres, nos enseñó cómo es su vida en Dehradun, un pueblo 300 kilómetros al norte de Delhi, dónde vive desde hace dos años con Jagjit, su marido sij. El sijismo nació en el siglo XVI como reacción ante las dos religiones dominantes, el islam y el hinduísmo, y con vocación de ser igualitario y suprimir el sistema de castas. Mercedes trabaja en la universidad, dedica parte de su tiempo a una ONG que educa a niños que no tienen dinero para ir al colegio y se acostumbra paulatinamente al caos, a la suciedad y a la falta de higiene reinantes. Ella es todo tranquilidad y paz interior.

Eloy, de Oviedo, un crack. Lleva 9 años en India, 7 de ellos en Goa, un paraíso tropical en el suroeste del país. Eloy salió de Asturias en dirección a Ibiza y tras unos años allí ganándose la vida en mercadillos, la casualidad hizo que a él y a unos amigos les invitaran a la boda de Miss India.
Así llegó al país. Primero montó un bar y en la actualidad fabrica ropa y complementos en el norte de India y en Bali y lo vende en mercados de Goa y en España. También tiene una empresa turística que facilita todo tipo de servicios a los visitantes del antiguo paraíso hippie. Eloy está casado con la rusa Yelena y tiene una niña de dos años, Aisha. Eloy es todo vitalidad y ganas de pasarlo bien.

Dani, de Sotrondio, un auténtico “culo inquieto”. Lleva 8 meses en Delhi. Se fue para allá siguiendo a su mujer, trabajadora de un empresa textil española, a la que han destinado allí. Se ha movido por todo el país y ha creado un proyecto solidario llamado “bolis y balones” para ayudar a niños necesitados. En la actualidad ha encontrado trabajo en la división india de una empresa española de porteros automáticos para la que ya había trabajado en España. Con Dani conocimos la bulliciosa Old Delhi y viajamos en rickshaw y en auto-rickshaw, los dos medios de locomoción más tradicionales del país.

Teresa, de Mieres, es la mujer del consejero de la embajada española en India. Antes de recalar en Delhi, pasó por Haití, Madrid y Londres. Y su próximo destino será París. Con ella visitamos el lugar en el que Mahatma Gandhi fue asesinado mientras daba un discurso y conocimos de cerca la técnica depilatoria del hilo, originaria de India.

Laura, de Gijón, trabaja en la oficina comercial de la embajada española. Lo que peor lleva son las especias de la comida india, pero exceptuando eso se ha adaptado bien al país. Su madre quería que eligiera un destino más tranquilo pero su espíritu aventurero la llevó hasta Delhi.

Disfruten del programa.