Asturianos en Singapur

Cuaderno de viaje de nuestros reporteros

Asturianos en Singapur

- abril de 2011María Luengo 

Tras 13 horas de vuelo desde París, y tras haber recorrido 11.500 kilómetros, pisamos un día de finales de marzo suelo asiático. Para mi compañero Rubén se trataba de su segunda vez en Singapur. Para mí esta era la primera experiencia en un país asiático. Y el resultado no pudo ser mejor.

Dicen quienes allí viven que esta pequeña isla, cuyo tamaño es similar a Ibiza, o poco más que el concejo de Tineo, es ideal para ir adentrándose poco a poco en la cultura asiática. De hecho, la denominan “Asia para principiantes”. Así, que tal cual, como una principiante, afronté mi primer día en Singapur.
La primera impresión que te deja el aeropuerto y el camino hasta la ciudad es que una está ante un país moderno y cosmopolita que nada tiene que ver con la imagen preconcebida que pueda una tener de Asia. Los días posteriores, esta imagen inicial se repetiría constantemente. Pero, afortunadamente, con sorpresas. Las que me dejó el barrio chino, los mercadillos, el contraste entre los rascacielos más impactantes y las casitas bajas y tradicionales, las mezquitas y templos, y sobre todo, para mí, el barrio hindú.

Y todo ello lo descubrimos con un grupo de ocho asturianos. Algunos con años ya de vivencia en la isla. Otros, meses bien aprovechados. Porque si algo tiene Singapur, es la facilidad con la que uno puede acostumbrarse a su vida, con todas las comodidades y facilidades del mundo. Rodeado de un ambiente sin aparentes peligros, sin evidente pobreza, sin problema alguno entre razas o religiones. Todo ello acompañado de una situación económica en la que la crisis no existe o el paro es algo excepcional. Un país en el que las oportunidades laborales son de primer nivel y cuya situación geográfica permite desplazarse cómodamente y de forma barata a paraísos cercanos. Razones que provocan que nuestros asturianos se sientan allí a gusto, al menos, por un tiempo. Y todo ello a pesar de que el régimen político gobernante se aleja bastante de lo que nosotros conocemos por democracia, y la mano dura y el silencio forma parte del día a día en Singapur.

Natalia, de Avilés, nos mostrará cómo es un colegio internacional , y con ella disfrutaremos también del lugar más turístico, la Isla de Sentosa, hecha a capricho y para el visitante.

Lorena, de Mieres, nos presentará a su joven familia. Con ella conoceremos el sistema de viviendas existente en Singapur, y nos daremos un paseo de ensueño por el río de la ciudad.

Con Pedro, de Gijón, apuraremos sus últimas horas en el país. Haremos un poco de deporte, visitaremos uno de los hoteles más caros del mundo, un centro comercial peculiar, la zona financiera y probaremos las delicatessen de Singapur.

Con Rafael, de Oviedo, recorreremos el barrio chino, uno de los lugares más auténticos del país. Probaremos la fruta más famosa de Singapur y nos meteremos en el río, acompañados también del praviano Javier, con quien, además, visitaremos un hotel con historia, probaremos un cocktel de lujo y asistiremos al único safari nocturno del mundo.

Con Elsa, de Gijón, veremos unas peculiares construcciones, probaremos la Laksa, el plato nacional y recorreremos la zona más chic y comercial de Singapur. Mientras que Elena, otra gijonesa, será la encargada de mostrarnos al símbolo del país, y la zona más cosmopolita, recorriendo el escenario que acoge el Gran Premio de Fórmula 1.

Por último, Laura, también de Gijón, nos llevará al bello Jardín Botánico, y con ella pasaremos una tarde de domingo en la animada Pequeña India. Un lugar sorprendente e impactante, lleno de vida y color.

Así transcurrieron nuestros ocho días en un país que no te deja indiferente y que te hace navegar entre la falta de originalidad y el “todo hecho a capricho”, y la satisfacción de la armonía reinante entre religiones y culturas.

Os animamos a que no os lo perdáis. Será todo un descubrimiento!!