Asturianos en Austria

Los Alpes austriacos son el paraíso para los amantes de la montaña y las actividades al aire libre.

Recorremos Salzburgo, cuna de Mozart, escenario de Sonrisas y Lágrimas y sede de Red Bull.

Paseamos por Innsbruck y subimos a la Nordkette, los rascacielos naturales de la ciudad.

Saboreamos las tradiciones locales y nos empapamos del espíritu tirolés en Mayrhofen.

Cuaderno de viaje de nuestros reporteros

Asturianos en Austria

- julio de 2012Eduardo Naves 

Que si Austria tiene 22.000 kilómetros de pistas esquiables, que si tiene la cascada más alta de Europa, que si cultura musical, gastronomía, hospitalidad austriaca, apfelstrudel, Mozart, Julie Andrews o Arnold Schwarzenegger. Este pequeño país de Europa central está lleno de tópicos y nosotros nos presentamos en plenos Alpes Austriacos para comprobar que todo lo que nos habían contado era cierto.

 

Nuestra primera parada fue en Salzburgo donde, rápidamente, Roberto nos sitúo:

  • Bienvenidos a la ciudad de Mozart, Sonrisas y Lágrimas y Red Bull, nos dijo.

Con esa práctica información empezamos nuestro recorrido por el Altstad o casco antiguo de esta pequeña ciudad que rebosa calidad de vida.

 

Por un lado las calles que en 1756 vieron nacer a su compositor más brillante. La casa natal y la casa en la que vivió Wolfang Amadeus Mozart, El Mozarteum (Universidad musical llena de Vivaldis), El Palacio de Festivales, en el que se celebra uno de los festivales de música clásica más prestigiosos del mundo o el centenario café Tomaselli, donde Mozart se inspiraba comiendo el fantástico pastel de manzana.

 

Por otro lado los escenarios naturales en los que en 1965 se rodó la oscarizada Sonrisas y Lágrimas, desde el Palacio Mirabell hasta el convento en el que la actriz ingresa como monja. Sin olvidar el Palacio Leopoldskron, la residencia de la familia Von Trapp, que goza de unas vistas privilegiadas de los Alpes.

 

Precisamente los alrededores de Salzburgo no podíamos perdérnoslos y Sergio se encargó de ello. Este naviego recién llegado a Austria nos llevó de ruta por alguno de los lagos que rodean la ciudad y los tranquilos pueblos que disfrutan sus aguas. También nos fuimos de museo energético. Para los locales, Hangar-7. Para el resto, el museo de Mateschitz, el multimillonario dueño de Red Bull y amante de los vehículos de mar, tierra y aire. Un espectáculo literalmente envidiable.

 

Carretera y rumbo a Mayrhofen. En este pequeño pueblo situado en pleno corazón del Zillertal nos estaba esperando Sheila. Llegamos un día de fiesta nacional y todo el pueblo se había echado a la calle con sus trajes tradicionales, sus monaguillos y sus históricas escopetas para celebrar el esperado día del Corpus. A nosotros también nos estaban esperando la últimas nieves de la temporada en lo alto de las montañas, así que cogimos un funicular que nos dejo a los pies de las primeras pistas de esquí y de una cabaña típica de la zona en donde nos vimos obligados a tomar el primer chupito del día, cuando lo veáis os daréis cuenta de lo duro que es a veces ser cortés.


Casi desde allí arriba se podía oír el zumbido de la Krimml, la cascada más alta de Europa, así que nos fuimos sin perder tiempo a sentir el frescor de sus aguas al impactar contra la roca después de 380 metros de frenética caída. Muy recomendable.

 

Y de Mayrhofen a Innsbruck.

 

Si los alrededores de Salzburgo nos habían parecido espectaculares los de la capital del Tirol nos dejaron sin palabras. En 15 minutos podemos pasar de comprar unos Knödels en la plaza de abastos a esquiar en pistas negras a 2300 metros de altitud. Todo gracias al vanguardista funicular de la arquitecta iraquí Zaha Hadid.

 

Con María paseamos por el centro, entramos en la Catedral, subimos a una torre desde la que pudimos ver una panorámica de 360º de la ciudad, vencimos la tentación en la tienda-museo de Swarovski y degustamos el típico cachopo tirolés.

 

La aventura de subir al pico de la Nordkette lo dejamos para el final y María José, la más veterana de nuestras asturianas, fue la guía que siempre quisimos tener. Las estructuras metálicas y los cables por los que se transporta la dinamita nos dieron una idea de lo presentes que están las avalanchas durante la temporada de invierno. Muy presente también y emblema de Innsbruck es el salto de ski de Bergisel. Allí pillamos entrenando a uno de esos valientes que no miran atrás cuando sus esquíes descienden por el trampolín. Pero, ¿se lanzaría finalmente? Tendréis que ver el programa para saber si los saltadores están tan locos como muchos creen.

 

Pero no solo por eso, yo lo vería también para comprobar cuáles son las piruetas preferidas de Jesús, nuestro operador de cámara, sobre la cama elástica.. Sonrisas y Lágrimas versión circense.

Muchas gracias a todas y todos los que nos habéis recibido con los brazos abiertos.

¡Bienvenidos a Osterreich!