Asturianos en Bolonia

Bolonia, laberinto de espléndidos palacios renacentistas y soportales infinitos.

Se dice de la capital de la Emilia-Romagna que es la urbe más abierta y “vividora” de Italia.

Sede de la universidad más antigua de Europa es, por excelencia, ciudad de jóvenes y estudiantes.

Área de importantes industrias alimentarias, mecánicas, electrónicas y mecánicas. Ferrari es un ejemplo de ello.

Cuaderno de viaje de nuestros reporteros

Asturianos en Bolonia

- julio de 2012María Luengo 

En el mes de mayo la tierra enfurecida tembló reiteradamente en la región de la Emilia-Romagna, zona en la que un equipo de Asturianos en el Mundo, del que yo formaba parte, había estado grabando apenas tres semanas antes. En concreto en su capital, Bolonia. Caprichos de la naturaleza que dejaron seriamente dañada la zona, provocando incluso la muerte a 17 personas.

El primer impulso fue contactar con todos nuestros protagonistas. Una vez comprobado su buen estado, y como la vida sigue, continuamos adelante con la edición del programa. Ya listo, es momento de recordar nuestro breve pero intenso paso por la ciudad.

 

Pisamos Bolonia un 25 de abril, fiesta nacional en Italia. Y la tranquilidad de las calles, y la ausencia de tráfico nos dieron, en un primer momento, una imagen equivocada de la ciudad, que horas más tarde ya en pleno proceso de grabación quedó desechada. Porque si hay algo que la define, es el ajetreo y el continuo ambiente que provoca que le vayas cogiendo gusto y te entren ganas de vivirla.

 

Así que aprovechando la jornada festiva, salimos a dar una vuelta con Iván, estudiante de Gijón, que tan sólo llevaba dos meses por allí, aunque 60 días de lo más aprovechados. Y siguiendo las costumbres del país, nada mejor que tomarnos un aperitivo. Lo hicimos en pleno centro histórico y en el local de moda, dónde pudimos comprobar que de tranquila, la ciudad, tiene poco. El día finalizó en Piazza Verdi, rodeados de estudiantes dispuestos a pasárselo bien. De esto modo comprobamos porqué a tantos erasmus españoles (más de 600) les encanta Bolonia.

 

Nuestra segunda jornada comenzó bien temprano con Belén, estudiante de medicina de Pola de Siero. Con ella no sólo conocimos los orígenes de la universidad más antigua de Europa, visitamos la sala dónde supuestamente se realizó una de las primeras autopsias del mundo, y entramos a una biblioteca llena de historia, si no que descubrimos la magia de una ciudad repleta de secretos y leyendas. Para conocer las respuestas, os invito a ver el programa. Cómo no!!!

 

Con Alejandro, de Gijón, visitamos el emblema de la ciudad: las Dos Torres. Y subimos sus 498 escalones!!!!! Después de tal esfuerzo, nada mejor que reponer fuerzas con auténtica pasta a la boloñesa y pasear al encuentro de su compañero de piso y amigo Adrián, también de Gijón, con el que vivimos una experiencia para el recuerdo: recorrer las calles de Maranello, sede de la escudería Ferrari, a bordo de uno de los exclusivos modelos del Cavallino Rampante. Conducía Andrián... ¿será esto lo que hizo del morotizado paseo algo inolvidable?

 

La visita continuó al día siguiente con Antonia, nacida en Ribadesella, criada en Oviedo, pero con el corazón en Puerto de Vega. La suya es una historia de amor de esas que provocaron que hace ya 40 años se trasladase definitivamente a Bolonia. Allí ha formado una familia a la que se dedica, al tiempo que disfruta de sus amistades. Antonia nos abrió las puertas de su espectacular “palazzo” del siglo XV, famoso por las fiestas que ella organiza en su jardín. También nos llevó por los rincones dónde suele hacer sus compras y por la zona más exclusiva de la ciudad.

 

Por último, nuestro encuentro fue con Agripina, de Yernes y Tameza. Una asturiana apasionada de Italia y enamorada de Bolonia cuyo trabajo de profesora de español, unido a su extrovertido carácter, le hace ser muy conocida en la ciudad (imposible dar un paso sin que Agripina se encuentre con algún conocido, tal como si estuviésemos en plena calle Uría de Oviedo!!!). Con ella recorrimos una de las plazas para mí más hermosas de la ciudad, Piazza Santo Stefano, y entramos en el complejo de las Siete Iglesias. Para más tarde tener el enorme privilegio de visitar San Colombano, museo que acoge una colección única de instrumentos musicales antiguos, todos ellos en perfecto estado. Vosotros mismos lo podréis comprobar. Y para terminar la jornada, nada mejor que visitar un “chigre” boloñés y probar la auténtica mortadela. Buenísima, por cierto.

 

El buen tiempo nos acompañó e hizo que la ciudad roja luciese más guapa que nunca.
Recomendable, por tanto, la visita a Bolonia. Con sus 380.000 habitantes es manejable y accesible. Ideal para recorrer en tres o cuatro días a pie. Eso sí, imprescindible un buen calzado. Mejor en primavera u otoño, ya que los inviernos son muy duros y los veranos muy calurosos. Una compañía de bajo coste la une con Madrid en apenas dos horas de viaje por lo que el desembolso y la disponibilidad de tiempo no es impedimento. Y la gastronomía boloñesa, con su mortadela, sus quesos, su “gelato” y el ragú, es también de lo más accesible y deliciosa.

 

Para abrir boca, os invito a que veáis nuestro Asturianos en el Mundo.

Espero que os guste!!!!!