Asturianos en Bruselas

Cuaderno de viaje de nuestros reporteros

Asturianos en Bruselas

- diciembre de 2010Pilar Nachón 

Fuimos afortunados con la climatología ya que en una ciudad donde llueve día sí y día no, vimos brillar el sol para contemplar una Bruselas que la gente tiende a describir como sombría. Hay un claro atractivo en esta ciudad y es su estratégica situación geográfica, que la hace cercana a cualquier ciudad europea. No es casualidad que la sede del Parlamento, la Comisión y el Consejo Europeo se sitúen allí. Y no es casualidad que miles de asturianos hayan decidido poner rumbo a Bruselas para disfrutar de las ventajas que, a excepción del clima y otros aspectos como la organización y la limpieza, allí encuentran.
Lo cierto es que, como suele pasar con los paisanos que se van fuera por trabajo, por amor o por estudios, al principio no es una ciudad con gancho. Es el estar allí, el vivir y respirar el olor a gofres, chocolate y flores de sus calles, el ver cómo se progresa en el trabajo, lo que hace que finalmente se queden a vivir, si no para siempre, por mucho tiempo, en la pequeña gran metrópoli, cuna también de cientos de tipos de cervezas.
Claro está que hay muchos otros motivos para quedarse y si no, sólo basta darse cuenta de la variedad de lenguas que por razones geográficas y obvias hacen que vivir allí se convierta en una experiencia rica para la cultura y el intelecto.

A pie de calle, de coche y de instituciones conocidas mundialmente os invitamos a conocer la Bruselas que actualmente están viviendo estos 8 asturianos (y los que nos vamos encontrando por el camino) en este viaje lleno de risas, gracias, muy especialmente a Beatriz, y cargado de amabilidad en todos y cada uno de nuestros asturianos. Sin Diego y su mujer, así como Paula, tan gentil, no hubiera sido posible enseñaros el interesante recorrido por las instituciones europeas; con Sara y Paula recorrimos el corazón de la ciudad y su arquitectura; Ana, madre y ama de casa, nos explicó lo que es una comuna y cómo funciona pero también nos hizo probar la gastronomía bruselense; Eva nos permitió conocer el mundo interior de su trabajo y de los caprichos nobles de otras épocas, además de impresionarnos con el Atomium, una joya arquitectónica de los años 50 digna de ver y recorrer. No pierda la ocasión única de ver cómo se hacen películas de dibujos animados con José Ramón, os aseguro que aprecio mucho más este trabajo desde que tengo una ligera idea de lo que conlleva y, por último, no pierda la oportunidad de caer en el delirium de las mil y un cervezas que Jorge nos lleva a conocer en un sitio de récord Guinness, literalmente.
Por esto y más razones os invito a viajar con nosotros y a dejaros sorprender por Bruselas!