Asturianos en Edimburgo

Cuaderno de viaje de nuestros reporteros

Asturianos en Edimburgo

- septiembre de 2010Pilar Nachón 

Fue el último día del famosísimo Festival Internacional de Edimburgo cuando llegamos a la ciudad. Allí nos esperaba Noemí junto a su marido Mark para dar un paseo antes de que los últimos rayos de sol desaparecieran bajo el firmamento escocés. Todo era nuevo aunque el verde y el sonido de las gaitas nos recordaban que la escocesa es una cultura celta muy parecida a la asturiana. No es de extrañar que los 8 asturianos que conocimos allí se adaptaran facilmente. Muchos de ellos nos confesaron que lo que peor llevan es el frío en invierno. Normal, las temperaturas en esa estación del año pueden alcanzar los 0 grados centígrados. No bajan más gracias a su cercanía con el Mar del Norte, ya que en otros lugares que ocupan igual latitud, como Moscú, las temperaturas suelen ser mucho más frías. Además el tiempo es inestable, al estar entre la costa y las montañas los vientos provenientes del suroeste ocasionan constantes lluvias a las que ya todos están acostumbrados.
Alma, que también lleva mal lo del clima y lo de “estar muy banca” es otra de las asturianas que trabaja en la ciudad. Nos recibió dispuesta a enseñarnos, como buena tour operadora, el mítico Royal Yatch Britannia, antiguo barco de la realeza atracado en el puerto de Leith y el tren Royal Scotsman, con sus exclusivos vagones para viajeros de altísimo nivel económico, en la estación de Waverley. Todo cronometrado eso sí, por la implacable puntualidad de los escoceses.
Después de un fish and chips a la carrera esperando nuestro black cab, nos despedimos de ella. Ibamos rumbo a la casa de Gregorio para pasar una tarde muy agradable y con aroma escocés en la destilería de Glenkinchie. Paso a paso descubrimos cómo se elabora la bebida, sus complejas mezclas, la variedad por zonas...estábamos con la persona indicada, es químico. Gregorio desempeña actualmente un trabajo científico en el que ha logrado avances para el diagnóstico de desórdenes metabólicos en obesidad y diabetes.
Si de aportes se trata, también hay que mencionar a Cristina y su marido Dimitris, quienes pacientemente y a pie nos mostraron casi toda la Old Town , comenzando por la Universidad, en la que trabajan como profesores, hasta llevarnos al nuevo Parlamento Escocés. Allí Cristina hizo de unas ruinas un nuevo edificio que no os podeis perder en la emisión de este recorrido.
No nos olvidaremos de Beatriz! Por su culpa casi no pudimos dormir esa noche...aún nos impresionan las historias que contó ante la cámara. Y es que Edimburgo está llena de leyendas oscuras que hoy todavía están muy presentes en la ciudad. Pero no todo será intrigante con ella...conoceremos su barrio y las charities!!! Su sencillez y su compañía hicieron de la tarde-noche de nuestro tercer día en Edimburgo un espacio de tiempo muy agradable y entrañable.
Al día siguiente Marian fue directo al grano, nada más presentarnos se puso a hablar del Scott Monument sin perder tiempo, lo tenía todo preparado, había dejado a su pequeña Jo al cuidado de una amiga para dedicarnos la mañana. Animada, nos habló de la variedad de tartanes con los que se hacen los kilts, y con ella subimos a la atracción más visitada de la urbe, el Castillo de Edimburgo. Nuestra última cita fue con Juan y Laura, la joven pareja asturiana que hace casi un año decidió ir a perfeccionar su inglés y trabajar en lo suyo, pero en un lugar nuevo. Con ellos salimos de la ciudad y nos adentramos en el mar para conocer sobre la fauna marina de la zona. De regreso a la ciudad, pasamos por su casa en el pueblito de Musselburgh, en la costa de Firth of Forth, para finalmente disfrutar de la noche en un ambiente musical e inesperado...

Edimburgo es una ciudad pequeña, para visitar perfectamente en una escapada de fin de semana. Una cita para no perder es el Festival Internacional que se celebra en agosto. Echen un vistazo si aún les queda alguna duda!

Fotos de nuestro viaje: