Asturianos en Glasgow

Cuaderno de viaje de nuestros reporteros

Asturianos en Glasgow

- mayo de 2011Fernando Cuevas Pisano 

Un pop es un pub, dicen aye en lugar de yes y loch en lugar de lake...
¿Qué es lo que más me ha llamado la atención de Glasgow? El idioma. En teoría y en la práctica hablan inglés, pero podría ser cualquier otro idioma desconocido, porque si tienes un nivel de inglés medio, como el mío, puede que no te enteres absolutamente de nada. La influencia del scots (escocés) y del gaélico convierten al inglés escocés en una lengua difícil de entender, y si un taxista te habla rápido, date por perdido.

Glasgow es la ciudad más poblada de Escocia y la tercera del Reino Unido, por detrás de Londres y Birmingham. Durante el siglo XIX, en la época del apogeo industrial se la denominó "la segunda ciudad del imperio (británico)".

Es imposible desligar a Glasgow de su glorioso pasado industrial. En sus astilleros se contruyó el Comet, el primer barco europeo de pasajeros. Fue en 1812. Y cientos de buques de guerra y armamento para las dos guerras mundiales. A sus fundiciones, fábricas químicas y textiles llegaban minerales y materias primas de todo el Reino Unido. A esta época pertenece el dicho de “Edimburgo es la capital y Glasgow tiene el capital”, que hace patente la rivalidad entre la dos ciudades escocesas más importantes. Podríamos decir que Edimburgo es a Oviedo lo que Glasgow es a Gijón o a Avilés. Pero todo se acaba y al igual que le ocurrió a las ciudades intustriales asturianas en los ochenta, a Glasgow llegaron los setenta y con ellos el cierre de fábricas y el despido masivo de trabajadores. Y como consecuencia el paro, la degradación social y el alcoholismo. Algo todavía presente, pero cada vez menos, ya que la rehabilitación del río Clyde, que atraviesa la ciudad, y la reconversión de las antiguas zonas industriales en museos y zonas comerciales está dando un aire nuevo al lugar.

Prueba de ello es el recorrido en lancha a lo largo de la ría que haremos con Luis, médico gijonés afincado en Glasgow desde hace 14 años.

Conoceremos también a Juan, policía de Glasgow nacido en Pola de Lena. Con él visitaremos los estadios de fútbol del Celtic y el Rangers, los dos clubes de la ciudad, enemigos irreconciliables.

Con Silvia, “el torbellino llanisco”, nos iremos de pubs y conoceremos la escena musical de Glasgow. El grupo Oasis consiguió su primer contrato después de que un productor les viera en directo en uno de los garitos más míticos de la ciudad, el King Tuts Wah wah, donde por supuesto estaremos. Y finalizaremos con un concierto de la banda del novio escocés de Silvia.

13 años en Glasgow dan para mucho, hasta para tener un hijo. Viajaremos con Nacho de siete años y sus padres, la avilesina Mónica y el gijonés Nacho hasta el lago Lomond, lugar donde empiezan las tierras altas de Escocia o Highlands.

Recordaís la película Braveheart, en la que Mel Gibson interpretó al héroe escocés William Wallace. Con Diego estaremos en la torre que le rinde homenaje y desde la que se divisan más de siete campos de batalla.

Con Xosé jugaremos al fútbol gaélico y con Andrés nos colaremos en una fiesta Erasmus. 200.000 estudiantes hacen de Glasgow una ciudad universitaria en toda regla.

A pesar de que un humorista escocés dice que “Glasgow es como París, pero después de una bomba atómica”, yo soy de la opinión de que las ciudades industriales tienen su particular belleza y que sus gentes son más cálidas que las de las ciudades objetivamente bonitas.
Quizás sea por que yo procedo de una de las primeras.

Fotos de nuestro viaje: