Asturianos en Lausanne

Cuaderno de viaje de nuestros reporteros

Asturianos en Lausanne

- agosto de 2011María Luengo 

Si Suiza es uno de los paraísos para los amantes de los deportes de invierno, no lo es menos para quienes simplemente quieran contemplar en un día soleado la belleza de su paisaje y disfrutar de una larga lista de actividades, desde la navegación hasta el senderismo, desde la buena música a la rica gastronomía.

Para ello Lausanne y alrededores son el destino perfecto. A orillas de lago Leman y al cobijo de los Alpes. Insuperable!! Quizás a los que tenemos el privilegio de vivir en Asturias el intenso color verde de sus bosques y montañas no nos resulte tan extraño, y eso haga de Suiza un país en el que nos encontremos en cierto manera como en casa, aún así, las diferencias en el modo de vida son notables.

De mostrárnoslas se encargaron un grupo de seis asturianos. Con Carol, de Oviedo, nos adentramos en el mundo de la investigación científica y conocimos a sus entrañables compañeras de tarea, las moscas del vinagre. Visitamos el que quizás es el castillo más bonito del país, el Châteua de Chillón, y bailamos al son de ritmos varios en el Festival de Jazz de Montreaux. Finalizamos la jornada en su casa donde nos mostró ciertas peculiaridades de las viviendas suizas.

Pablo, de Moreda, nos llevó a un tenedor de impresión clavado en el mismo Lago Leman, nos enseñó las “playas” de Suiza, y nos hizo disfrutar de uno de los placeres terrenales más sabrosos, el chocolate. Como no, suizo.

Con Eugenio, un paisano de Tineo, conocimos la otra emigración, la que tuvo lugar en los años 60. Visitamos además el Museo Olímpico (Lausanne está considerada Capital del Olimpismo, ya que es sede de Comité Olímpico Internacional y de numerosas federaciones deportivas internacionales), y saboreamos los deliciosos vinos helvéticos en uno de los paisajes más hermosos de Suiza, los viñedos de Lavaux.

La ovetense Leticia fue la encargada de acercarnos al mundo del queso Gruyere. Con ella asistimos a todo su proceso de elaboración y, como no podía ser de otra manera, disfrutamos de una insuperable fondue. Paseamos además por uno de los pueblos más bonitos de Suiza y subimos a más de 2.000 metros.

Pablo, también de Oviedo, fue nuestro guía por Lausanne, desde el casco antiguo hasta el puerto, pasando por la zona comercial y exclusiva de la ciudad. Y con la gijonesa Carmen vivimos una jornada de lo más movida. Practicamos waterpolo, disfrutamos de la enorme marcha estival de la ciudad (sí, sí, marcha en Suiza!!!! No se lo creen?? el lunes lo podrán comprobar), y nos emocionamos con el calor y el cariño que se respira en el Centro Asturiano de Lausanne. Un reducto de asturianía en el que no falta de nada, desde tortos hasta Cabrales, desde sidra hasta gaita. Desde aquí mi agradecimiento a Emilio, su presidente, a su mujer Eva y a todas las personas que nos hicieron sentir como en casa. Millones de gracias!!!!!! Fue estupendo conoceros. También para el gaitero Lucas que de forma inédita actuó para nosotros.

Así fue nuestra intensa visita a una ciudad pequeña y acogedora, enclavada en un entorno de excepción. Un buen destino en cualquier época del año.