Asturianos en Lisboa

Cuaderno de viaje de nuestros reporteros

Asturianos en Lisboa

- agosto de 2010María Luengo 

Es la capital más occidental de Europa. Una ciudad formada por siete colinas, con sus siete miradores, cuatro elevadores, y un sin fin de callejuelas estrechas, empinadas y empedradas por las que perderse. Una ciudad con un encanto especial, que combina a la perfección ese ambiente de otro tiempo con el carácter más cosmopolita de las nuevas zonas que en ella van surgiendo. Así es Lisboa, mezcla de bohemia y tradición, de decadencia y modernidad. Una ciudad para disfrutar, contemplar y recorrer.

Imposible no subirse al “eléctrico”, al antiguo tranvía de principios del siglo XX que sigue recorriendo el barrio de Alfama, con su castillo y su catedral. Necesario probar la bifana (bocadillo de carne de cerdo cuya salsa tiene una receta guardada bajo riguroso secreto. Aunque tuvimos el privilegio de conocerlo. Pero….¡es secreto!), y el famoso bacalao, en alguna de las mil y una formas que hay de prepararlo, para después tomarse una bica (café solo), y brindar con una Ginjinha (especie de licor de guindas).

Imprescindible visitar Belém y probar uno de sus afamados pasteles, que saben a gloria bendita, y contemplar el Claustro de los Jerónimos o la Torre. Recomendable conocer la animada noche lisboeta del Barrio Alto, rebuscar entre los millares de tesoros de la Feria da Ladra, el rastro, o deslumbrarse con la vida que le han dado a las instalaciones de la pasada Exposición Universal de 1998.

Todo esto lo hemos hecho mi compañero Javi Alarma, operador de cámara, y yo, con los mejores guías posibles: de la veteranía de Antonio y Aida, que llevan décadas residiendo en tierras portuguesas, a la juventud de Alberto, que ha pasado el último año estudiando en Lisboa y ha sabido saborear lo mejor de la ciudad. Del profundo conocimiento que Rosa tiene de su centro histórico al recorrido que Beatriz hizo para nosotros en la Expo. Sin olvidarnos de Rocio y Raúl, que nos han mostrado una parcela de sus vidas.

A todos ellos sólo puedo darles las gracias por enseñarnos una ciudad que te atrapa, y envuelve, por abrirnos las puertas de sus casas, y hacernos sentir arropados, en unas circunstancias complicadas, con una ola de calor azotando la ciudad que dejó temperaturas de unos 43 grados en pleno día, y con el incordio de que nuestro equipaje decidiese, amén de la compañía aérea, quedarse unos días más en Madrid y llegar a Lisboa horas antes de nuestro regreso a Asturias. En fin…aún así, la experiencia fue más que positiva.

Y a todos vosotros, animaros a visitar Lisboa (un destino barato y cercano, ideal para escaparse un fin de semana), y a sentaros esta noche frente al televisor y disfrutar de estos asturianos pintorescos y encantadores.

*Si pensáis recorrer las callejuelas de Lisboa ir provistos de calzado cómodo. El desnivel de algunas de las calles es de infarto y el suelo empedrado relega a los tacones al fondo de la maleta.