Asturianos en Luxemburgo

Cuaderno de viaje de nuestros reporteros

Asturianos en Luxemburgo

- mayo de 2011Cecilia Iglesias 

Dicen de ella que es una de las ciudades más desconocidas de Europa. Y puede que así sea. Pero Luxemburgo existe, con todos los méritos y como no, con varios asturianos dispuestos a enseñarnos un país lleno de sorpresas.

Eso si, tamaño reducido, no les voy a engañar. Pero ya saben lo que dicen, la esencia más pura, va en frasco pequeño. Y es que el tópico alcanza aquí su máxima potencia.

Siempre recordaré la frase de Sergio Buján, encargado de encontrar a todos los asturianos “perdidos” por el mundo, (gracias compañero por tu trabajo en la sombra) al comunicarme el país que iba a visitar: “Que si Ceci, que Luxemburgo existe… ¡y viven asturianos!”, respondía ante mi cara de sorpresa al saber mi destino.

Y es que no os voy a engañar. Una servidora jamás se había planteado la idea de dejarse caer por esa zona. Mal hecho. Con solo empezar a bucear un poquito en esto de Internet, a uno ya le entran ganas y de verdad, la cosa se ve recompensada al llegar allí.

Un auténtico paisaje de cuento de hadas (o de duques) se presenta ante los ojos de cualquiera al que le guste viajar y descubrir nuevos lugares. Probablemente se presente gris y con una ligera lluvia, si, pero que queréis que os diga, aun así, engancha. Y si tenéis suerte y Lorenzo se deja caer en vuestra visita (como nos sucedió a nosotros), el billete a merecido la pena.

Una mezcla de culturas, de idiomas, de historia y de un presente marcado por un país al que parece no haber afectado la ya famosa crisis. Ser fundadores de la Unión Europea, parece haberles traído suerte.

La gente vive bien, muy bien. Para que negarlo. Pero no presumen de ello. Y su alto poder adquisitivo no se convierte en algo prohibitivo para el turista de a pie. Todo, o casi todo, está al alcance de cualquiera y también, a tiro de piedra.

No les va a hacer falta mucho tiempo para hacerse con la ciudad, pero si sus vacaciones se lo permiten, piérdanse por sus rincones, prueben su comida (muy rica y muy abundante) y déjense invadir por el aroma belga, alemán o francés, gracias a la cercanía de sus fronteras.

Eso si, pongan su reloj en hora. Aquí uno madruga, come a las 12 y la cena, es más merienda que nunca.

Jorge, mi cámara, y yo, lo hemos hecho de la mano de siete asturianos de lujo.

Sonia y su paseo por el centro histórico, Amaro y su castillo en Vianden, Isabel y los secretos de la Unión Europea, Rosario y los platos típicos, Arantza y el barco pirata, Iría y y el placer de Luxemburgo, el chocolate. Javier y el lado más asturiano del país… Va por vosotros.

Gracias por enseñarnos vuestra segunda casa y un trocito de vuestra vida.