Asturianos en Moscú

Cuaderno de viaje de nuestros reporteros

Asturianos en Moscú

- agosto de 2010Pilar Nachón 

Al llegar a Moscú nada impresiona más que sus imponentes edificios, testigos del tiempo. Sus viejas fachadas nos hablan de una ciudad cargada de historia y de transición, la del comunismo al capitalismo, ya imparable.

Por las calles de la metrópoli moscovita transitan miles de lujosos vehículos que rápido acostumbran a nuestra retina al lujo y a la ostentación. La personalidad rigurosa, seria y a veces tajante de los rusos, contrasta con las tardes en las que, dispuestos a relajarse, el espíritu festivo se apodera de parques y zonas turísticas.

Las mujeres, muy femeninas, se esmeran en cuidar su apariencia...tacones imposibles, maquillaje a cualquier hora y coloridas vestimentas hacen de ellas una atracción difícil de ignorar, además de ser mayoría ante la disminuída población masculina, víctima del perjuicio de grandes guerras de antaño.

La cultura está presente en cualquier rincón...los grandes teatros, la opereta, la poesía, todo ello se respira en esta magnífica ciudad, la ciudad que no duerme. Cuatro anillos la van expandiendo estratégicamente y por debajo de ellos, vive su espectacular metro, donde es inevitable pararse a observar lo exquisito de sus decorados.

En el corazón de Moscú, la Zona Roja nos aguarda para ubicarnos en el kilómetro cero, el Kremlin y la Colorida Catedral de San Basilio. Allí la KGB está atenta de todo lo que ocurra para salvaguardar la seguridad de las máximas autoridades oficiales del país.

Aunque el invierno allí es muy frío, lejos quedó en mi cabeza la imagen gélida de la lejana Rusia...cada vez más cercana, más integrada, más moderna y donde el verano ofrece altas temperaturas que se pueden disfrutar perfectamente en tirantes. Bienvenidos a la ciudad circular, bienvenidos a Moscú!

Fotos de nuestro viaje: