Asturianos en Oxford

Cuaderno de viaje de nuestros reporteros

Asturianos en Oxford

- octubre de 2012Eduardo Naves 

Han pasado ya varios días desde que volví de Oxford, lo que me permite, transcurrido este tiempo, tener la perspectiva necesaria para para poder analizar la ciudad por las sensaciones que permanecen. Aquella selección de recuerdos o impresiones que son la que nos acompañarán el resto de nuestros días y que nos ayudarán a describir un lugar cuando la situación lo requiera.

 

Oxford es acogedora, manejable, cargada de historia pero con un espíritu joven. Es una ciudad que impone respeto por su arraigada tradición universitaria y que levanta pasiones entre los remeros más entusiastas. Una ciudad dinámica, multicultural y con una oferta culinaria que abre las puertas a la gastronomía de todo el mundo.

 

Nuestro recorrido comenzó, como no podía ser de otra forma, por el entramado de colegios y bibliotecas disponibles para los privilegiados estudiantes. Nuestra guía: Teresa, investigadora que después de 8 meses en Oxford ha sabido encontrar en la ciudad inglesa el lugar ideal para compaginar calidad de vida y formación científica. Con ella también conocemos, entre otras cosas, el puente de los suspiros, el parque de la Universidad o la Turf Tavern, centenaria taberna donde degustamos un más que apetecible Brunch.

 

Con la riosellana Yudany descubrimos una de las maneras más tranquilas y románticas de conocer Oxford, el punting, embarcaciones especialmente diseñadas para navegar por aguas poco profundas y que antiguamente se utilizaban para transportar mercancías. Después de este emocionante paseo (ahí están las imágenes para comprobarlo) Yudany nos trasladó al apasionante mundo de Alicia en el País de las Maravillas y de Harry Potter, ambos presentes en el Christ Church College, uno de los colegios más cinematográficos y literarios de la ciudad.

 

Los múltiples canales que actúan como discípulos del Támesis los disfrutamos gracias a Xana, analista medioambiental que nos dio la visión más ecologista y alternativa de Oxford. Son canales salpicados de exclusas que permiten a las casas flotantes navegar a placer y buscar el mejor fondeadero donde amarrar. También con Xana recorrimos Cowley Road, una calle multicultural en la que pudimos degustar la mejor comida vegetariana. Un mercado de antigüedades y South Park completaron nuestro itinerario.

 

Pablo vive en Wallingford, un pueblito de casas bajas a 13 millas de Oxford. Vive y trabaja en un hotel, a donde llegó para mejorar su nivel de inglés. Reto conseguido después de tres años en el país. Con él paseamos por el Palacio más espectacular que vimos en nuestro viaje, Blenheim Palace,

con unos jardines donde es fácil perderse y dejarse llevar por el olor a hierba recién segada y por el graznido de los patos. Un buen compañero de viaje y un simpático “colega”.

 

La más veterana de nuestras asturianas es Carmen, que lleva 13 años viviendo en Oxford después de casarse con Roger. Ella es enfermera de salud mental, él violinista y restaurador de instrumentos musicales, excelente cocinero y magnífico anfitrión. Fue un placer compartir con los dos un día de fiesta en Binsey Village, pueblecito cercano a Oxford, donde vivimos una jornada dominical muy especial y, por qué no decirlo, un poco friki. El día perfecto lo completó la noche perfecta, una fiesta folk en el canal a la luz de la hoguera y con nuestra curiosidad saciada al comprobar cómo son los barcos-vivienda por dentro.

 

Oxford, el destino ideal para una corta escapada a medio día de viaje desde Asturias.