Asturianos en Sicilia

Caótica, bella, decadente, histórica y genuina. Sicilia.

Es la isla más grande del Mediterráneo con una extensión que duplica la asturiana y en la que viven 5 millones de personas.

De paisajes de contrastes que nos llevan del volcán más grande de Europa a las playas más paradisíacas. De incalculable riqueza histórica y arquitectónica.

Tierra de frutos secos, excelentes cítricos, y sabrosos pescados y mariscos.

Cuaderno de viaje de nuestros reporteros

Asturianos en Sicilia

- junio de 2012María Luengo 

Un mundo en una isla. Tan atractiva que todos quisieron conquistarla. Tan bulliciosa que aleja el sosiego. Es Sicilia. Tan cerca y tan lejos de Italia.

 

Su posición geográfica ya hacía presentir que la isla en forma de triángulo – sí, esa a la que la bota que forma la península itálica parece estar dando un patada – podría guardar algunas diferencias con el norte del país. Aun así, una ya se cree que después de visitar Roma, Bolonia, Turín, Génova, Trieste y Venecia, se lo sabe todo del país. Es entonces cuando llega Sicilia y, afortunadamente, te echa por tierra todas esas absurdas creencias.

 

Porque en Trinacria (bautizada así por los primeros griegos llegados a la isla), es posible contemplar desde escenas propias de países árabes o costumbres del norte de África, hasta el desenfado propio del Caribe. Y todo ello bajo la influencia silenciosa pero palpable de la Cosa Nostra, de la Mafia, que todo lo condiciona.

 

Son muchas las Sicilias que se pueden encontrar en la isla más grande del Mediterráneo, la de los restos arqueológicos, la esculpida a base de roca volcánica, la de campos de cultivo, la de playas de arena fina y blanca, o la del caos urbano más absoluto. De todas ellas nosotros centramos nuestro viaje en dos puntos concretos que se corresponden con sus ciudades principales: Palermo y Catania.

 

Palermo, la capital, es con un millón de habitantes no apta para cardiacos ni despistados. Imprescindible agudizar los sentidos a la hora de cruzar una calle o conducir. Necesario tener a buen recaudo las pertenecias. Aunque nada de alarmismos. Palermo encandila y atrapa. Y en su caos y ajetreo reside su belleza.

 

Lo sabe bien Aurora, de Gijón, después de 7 años en la ciudad. Con ella conocemos los contrastes de Palermo, visitando uno de los teatros de Ópera más importantes de Europa, un mercado callejero genuino lleno de color y vida, una sobrecogedora prisión de la Inquisición Española, y conociendo un poco más de cerca el mundo de la Mafia sicilina.

 

Los estudiantes Irene, Nuria, Álvaro y Sergio también son los encargados de guiarnos por la ciudad. Con las chicas, de Gijón Irene, y de El Entrego Nuria, visitamos el Palermo monumental, disfrutamos de una de las tradiciones más sicilianas, las marionetas o pupis, y saboreamos la rica gastronomía palermitana. Y para su despedida nos guardamos una sorpresa!!! Con los chicos nos vamos a la playa, Mondello, probamos un curioso “bocadillo de helado” y descubrimos la vida nocturna de la ciudad.

 

Susana, de Oviedo, nos lleva hasta Monreale, ciudad cercana a Palermo conocida mundialmente por su impresionante catedral de mosaicos de record y altísimo valor religioso.

 

Y cogemos entonces rumbo a Catania. Apenas dos horas de coche y ya estamos en la otra punta de la isla para encontrarnos con María Jesús, una asturiana de Puerto de Vega, a la que el amor llevó a Sicilia y a una ciudad cuya historia está inevitablemente ligada a un volcán, el Etna, hecho que provoca que en ella predomine el color negrizo de la roca volcánica. De aspecto más ordenado, al menos en su centro, sólo un elemento parece perturbar esa apariencia catanesa. Se trata de la Pecheria, un mercado de pescado propio de siglos pasados. Un espectáculo para los sentidos que resume a la perfección la idiosincrasia siciliana. Con María Jesús también recorremos la costa oriental de la isla, visitando playas de roca oscura.

 

Finalizamos nuestra visita con Olga, del pueblo tinetense de Monterizo. Una mujer entrañable de esas que no pueden estar quietas a pesar de los achaques. Y a las faldas del Etna, lugar en el que reside, nos vamos. Un entorno natural precioso conocido porque de allí sale el pistacho más valorado del mundo. Con ella conocemos las mil y una posibilidades que nos ofrece este pequeño fruto. Os sorprendéis con lo que puede dar de sí. Y como no podía ser de otra manera, intentamos la ascensión al mayor volcán en activo de Europa, al tiempo que Olga nos narra tensas situaciones derivadas del rugir de la montaña.

 

Porque Sicilia es mucho más que tierra de capos y malas prácticas, el viaje a la isla resulta una experiencia enriquecedora, y agradable en el que se puede conjugar el disfrute del agua cristalina del Mediterráneo, y de las playas paradisíacas, con la riqueza de importantes restos de civilicaciones pasadas y una gastronomía rica y sabrosa.

Quizás evitar, a ser posible, el calor sofocante de julio y agosto (lunio o septiembre puede ser una mejor opción), y aprovecharse del vuelo barato y directo que de Madrid a Palermo ofrece una compañía de bajo coste.

 

Como siempre, agradecida me quedo de una nueva oportunidad para disfrutar de este hermoso trabajo que me permite conocer a gente estupenda en rincones dispares.

 

Espero que os gusten nuestros asturianos en Sicilia!!!!

Fotos de nuestro viaje:

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