Asturianos en Suiza

Variedad cultural, plurilingüismo, gastronomía y paisajes de impresión. Suiza

Tiene cerca de 8 millones de habitantes, y es uno de los países más ricos del mundo.

Actualmente, su tasa de paro se sitúa en torno al 3 %.

No forma parte de la Unión Europea y posee una democracia directa.

Cuaderno de viaje de nuestros reporteros

Asturianos en Suiza

- diciembre de 2012María Luengo 

Visitar, en estos tiempos nuestros, un país tan aparentemente idílico como Suiza no sabe una si interpretarlo como una provocación o como un aliciente. Lo primero, porque las frías cifras te dejan pasmada. Las de los salarios, desempleo, economía, etc... También, para ser justos, las otras, las de los elevadísimos precios. Lo segundo, porque por esa misma riqueza y su forma de vida una se pregunta si no deberíamos aprender de los suizos, de su manera de afrontar el trabajo, de defender lo suyo, de participar tan activamente en las decisiones que afectan a su día a día. Reflexiones personales a un lado, siempre es agradable recorrer y contemplar la belleza de un enclave verde y montañoso, limpio y ordenado, como lo es el territorio suizo.

 

Y así llegamos con el mes de septiembre a la capital del país, Berna. Cuidad medieval y coqueta en la que nos encontramos con Joaquín, de Pola de Siero, quien a pesar de llevar vivido más al abrigo de Los Alpes que de los Picos de Europa, décadas lleva luchando por nuestra cultura a través del Centro Asturiano. Con Joaquín callejearemos por el casco histórico de la ciudad, declarado por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad y subiremos al emblema de Berna, la Torre del Reloj o Zytglogge. Saborearemos el mejor de los chocolates, y visitaremos la sede del gobierno suizo, el Bundeshaus. Todo un privilegio que nos permitió conocer en detalle porque a la suya se le conoce como la democracia más directa del mundo.

 

Con Emma, su madre Enedina y familia, todos ellos de Trubia, pasearemos por dos lugares de obligada visita. Contemplaremos la belleza del Rio Aare desde el Rosengarten o Jardín de las Rosas, para después descender hasta el Barengraben, o el foso de los osos. Según la leyenda, en 1191 el duque Berthold V juró dar nombre a la ciudad recién fundada después de matar al primer animal que encontrara en el bosque circundante, que resultó ser un oso. Fue así que la ciudad adoptó esta visión del mundo centrada en los osos, y decidió que, si su nombre iba a estar relacionado con ellos – en alemán, oso es bär-, deberían tener algunos. Así pues, cuatro son el actualidad los osos que se pueden contemplar en pleno centro de la ciudad. Y finalizaremos nuestro encuentro con esta entrañable familia haciendo algo cotidiano, llenando la cara cesta de la compra.

Con Diego, de Gijón, subiremos al Gurtenpark, colina que mira a la ciudad y lugar ideal para practicar todo tipo de deportes. Ya una vez de regreso a la urbe, visitaremos la zona financiera y nos acercaremos a la Plaza Federal o Bundesplatz, en la que se celebran recepciones de estado, manifestaciones, eventos culturales y distintos actos deportivos, como una competición de volley playa a la que tuvimos la oportunidad de asistir. Y hasta ahí nuestra tarde con el valiente Diego, no sin antes, comprobar el ambiente bernés.

 

Entre Berna y Lausanne, en Murten, nos encontraremos con el mierense José Luis. Esta antigua ciudad medieval es la capital de la Región de los Tres Lagos del cantón del Fribourg. Se trata de un pequeño  y hermoso pueblo de origen medieval situado a orillas del lago del mismo nombre, y entre los lagos de Biel y Neuchâtel. Además, posee la muralla medieval mejor conservada de Suiza, que recorreremos con nuestro paisano, para después reponer fuerzas con una deliciosa fondue.

Nuestro periplo por tierras suizas nos hace viajar  hasta Basilea, sede mundial de la industria química y farmacéutica más puntera, a la que pertenece la simpática y alegre Eva, de Villaviciosa. ­­Con ella nos moveremos en la frontera entre Suiza, Francia y Alemania, hecho que marca el plurilingüismo del país, y la vida de los habitantes de Basilea. Pasearemos entre Kleinbasel – Pequeña Basilea- y Grossbasel – Gran Basilea-. Contemplaremos y cruzaremos el imponente Río Rihn. Conoceremos de su mano a más asturianos afincados en la ciudad y acabaremos la jornada cargando las pilas y el ánimo al ritmo de la zumba más latina.

Nuestro último anfitrión, Álvaro, como arquitecto que es, será el encargado de mostrarnos la cara más moderna y vanguardista de Basilea. Seguiremos la pista al artista suizo Tinguely y sus esculturas móviles. Entraremos en una curiosa iglesia, y divisaremos la belleza nocturna de la ciudad desde lo alto. 

De este modo transcurrió para mis compañeros Jesús, Malú y para mí nuestro viaje por esta bella parte del centro de Europa. De nuevo, mi agradecimiento más absoluto para quienes forman parte ya de la familia de Asturianos en el Mundo, nuestros paisanos y paisanas que, una vez más, nos hicieron sentir como en casa, con su hospitalidad y cariño a raudales… ¡Un privilegio!

La cita, esta noche, a las 22:00 h. en TPA. ¡Os espero amig@s!