Asturianos en Venecia

Cuaderno de viaje de nuestros reporteros

Asturianos en Venecia

- mayo de 2012María Luengo 

Para alguien acostumbrado a viajar con frecuencia, pasar cinco meses inmóvil le provoca cuanto menos sensaciones extrañas. Cierto desasosiego que sólo se cura de una manera: volviendo a hacer la maleta y tomando rumbo de nuevo, allá a dónde le lleve a una el destino… o el trabajo, para ser más precisa. Afortunadamente la sequía ha dado una tregua, y aquí estoy de vuelta. Contenta, agradecida, y, por encima de todo, ilusionada. Y con todo este equipaje inicio una nueva etapa que me ha llevado a casi el mismo punto en el que dejé la anterior, a Italia. Y que me ha permitido redescubrir una de las ciudades más visitadas del mundo, pero no por ello menos desconocida, Venecia. Digo redescubrir porque años ha, llegué a ella en el que fue una de mis primeras salidas de casa, siendo aún adolescente. Y claro, una ya no es la misma que aquella chavala de entonces y, para bien o para mal, tampoco vive las experiencias del mismo modo.

Así que con borrosos recuerdos y cierto nerviosismo, por aquello de la pérdida de agilidad que da la inactividad, partí rumbo a Venecia, donde volví a comprender porqué se trata de un lugar inimitable que genera sentimientos encontrados. Porqué se le odia o se le ama. Y me ratifiqué en aquello de que es una ciudad única que merece la pena ser visitada.

En la ciudad de los canales y los puentes nos esperaban María y Sara, de Gijón y Laviana, dos estudiantes de Historia que gracias a la beca Erasmus, y a sus padres, no nos engañemos, disfrutan como nunca de todo lo que Venecia e Italia les ofrece, de su patrimonio arquitectónico, de su trascendental historia y de su ambiente, si bien no destaca por ser nocturno. Con ellas visitaremos los rincones más fotografiados de Venecia: San Marcos, Rialto, Burano, Murano, etc…y también sus zonas preferidas de la ciudad, siempre desde el punto de vista de quienes con poco más de 20 años gozan de todo un curso fuera de casa y de una libertad que exprimen al máximo.

Andrea, de Gijon, se convirtió en nuestra guía personal. Pocos como ella se conocen cada anécdota y cada rincón de las zonas menos turísticas de Venecia. Quizás porque su trabajo es el de acompañar a los visitantes por las zonas más conocidas, o puede que por lo feliz que está en la ciudad más genuina, Andrea nos dio un interesante y entretenido paseo por Castelo, barrio veneciano en el que vive, lejos de la vorágine de San Marcos. Zona en la conocí más de cerca la Venecia auténtica, la tradicional, y entendí porqué ella adora a una ciudad así.

Nuestra ultima protagonista en Venecia fue Maribel, de Oviedo. Última en orden de grabación, que no en protagonismo. Gracias a ella y a su marido Adriano, gondolero de profesión, tuvimos el privilegio de conocer la ciudad desde otro punto de vista. Surcamos en su góndola canales pequeños y grandes, de enorme tráfico y solitarios. Visitamos un taller de góndolas de aspecto asturiano, y cual princesas, llegamos a bordo de la embarcación a uno de los mejores restaurantes de la ciudad donde fuimos agasajadas como pocas veces antes lo había sido está reportera. Y la jornada dio para mucho más y, regresando al pasado, fuimos testigos de un auténtico baile palaciego, con ropajes de impresión y una puesta en escena digna del carnaval más elegante del mundo.

Por cierto, ante la avalancha que Adriano y su góndola de bandera asturiana están teniendo, os informo a aquellos que viajéis a la ciudad, que podréis encontrarlo en la estación de San Moises, al final de San Marcos. Os recomiendo que os acerquéis a saludarlo. Es muy amable y simpático, y en su corazón ya guarda un trocito de nuestra Asturias.

Y como contrapunto a la archi popular Venecia, el programa se completó con una visita a Trieste, ya en la frontera con Eslovenia. Ciudad de corte imperial y formas más bien centroeuropeas que italianas en la que reside el gijonés Pelayo. Allí estudia, y allí disfruta de una ciudad de enorme historia, muy vinculada al imperio astrohúngaro, y desconocida para el gran público. Más que recomendable el paso por Trieste. Paraje de castillos, edificios monumentales, del único campo de concentración que hubo en Italia, de merenderos que nos recuerdan a casa, y de una curiosa playa.

Y estos son los ingredientes del arranque de la nueva temporada de Asturianos en el Mundo. Un primer viaje de éste 2012 del que me guardo dos recuerdos. Uno de ellos es el del despertar de Venecia. Ese momento en el que las calles aún no están abarrotadas. En el que los comercios empiezan a abrir sus puertas y a exponer su género. Cuando el sol empieza a asomarse. Y un segundo momento, el de los canales vacíos, el del silencio y la paz que proporciona surcar en góndola la Venecia solitaria. Irrepetible!!!

Espero amig@s que os guste nuestro menú!!! En él hemos puesto una gran dosis de ilusión, cubierta de energía, sazonada con trabajo duro, y acompañada de mucho, mucho, mucho cariño!!!!!