- noviembre de 2011Fernando Cuevas Pisano
Sinceramente, el viaje a Rumanía era el que más me apetecía hacer de todos los que he hecho hasta la fecha. Y no me defraudó en absoluto. Tres horas y media después de salir de Madrid en un avión de la compañía rumana Tarom, llegamos a Bucarest. El habitual regateo con el taxista: que si me pones el taxímetro, que sí no, que si es un precio cerrado. Nos entendimos con una mezcla de inglés, castellano e italiano. El rumano deriva del latín y posee muchas palabras similares al castellano, pero…Ver el programa